lunes, 15 de agosto de 2016

El día que invité a comer al novio de mi hija...

La escena se desarrolla en un restaurante.
Padre e hija comen, checan sus celulares.
-Papá, te manda saludar mi novio.
-Ah, qué bien... salúdamelo, también -maldito infeliz-.
-Jajaja... ¿Te cae mal?
-No, amor; no... Es más, dile que lo invito a comer el próximo fin de semana.
-Dile tú... *activa el mensaje de voz del whatsapp*
-Hola... -¿cómo se llama?-
-Papá!! No, no mandaré eso... a ver, graba de nuevo...
-Hola-tú-no-me-acuerdo-de-tu-nombre...
-PAPÁ!!
-Ya, ya... otra vez... Hola, tú -¿cómo se llama? Bueno, como te llames; te invito a comer la próxima semana con Ximena, unos tequilas, y una buena charla; no sé, piénsalo.
-Jajajajajaja... te pasas, papá! Dice que sí, que muchas gracias; que qué divertido y buena onda eres.
Ay, amigos, lo que uno hace por los hijos.
Si entre la concurrencia hay quien pueda venderme un tequila adulterado, de esos que dejan ciega a la gente, lo he de agradecer.