jueves, 5 de mayo de 2016

Tenemos secuestrada a Ximena... El pinche susto de mi vida.

-Tenemos secuestrada a tu hija.
Mi corazón se heló. Mi sensatez se fue a la mierda y mi razonamiento se nubló.
Sólo se repetía en mi cabeza la misma frase.
Minutos antes, Ximena me había enviado un mensaje: "secuestraron a mi mamá y me dijeron que fuera por ella a la plaza...", y antes de que mi hija me respondiera llamadas (hice mil intentos) y el mismo mensaje, su whatsapp se bloqueó y ya no recibía nada ni contestaba nada.
Hablé con la mamá, que estaba en un desayuno, y eso empeoró todo.
-Tienes que depositar 150 mil pesos; eres periodista, los debes tener a la mano o quien te ayude; se trata de un secuestro exprés y queremos que todo se resuelva de la manera más rápida posible.
Insultos más, insultos menos, indicaciones más, indicaciones menos, el tipo me dio información de Ximena que describía muchas cosas de ella.
-Pónmela al teléfono.
-No; no estás en posición de pedirme nada. Dime algo que solo ella y tú sepan, y te vuelvo a marcar.
A la siguiente llamada, el tipo de mio el dato que yo le pedía y efectivamente., era real.
-No tengo ese dinero y no creo conseguirlo.
-Ok. 10 mil podrás conseguirlos?
Me dio un número de cuenta, y me dijo: espera instrucciones.
Llamadas a Ximena, llamadas a la mamá, y nada, la hija seguía sin responder.
Minutos más (de esos que se vuelven intolerables, insoportables), minutos menos, la última llamada fue:
-Vas a seguir mis instrucciones: desconecta el whatsapp de tu teléfono, desconecta cualquier manera de comunicación, y a partir de este momento no me cuelgas la llamada o la mato. 
-Tengo que entrar a un elevador, se va a cortar.
-No me cuelgues o la mato.
Me subo al auto, rumbo a encontrarme con la mamá de Ximena, hacer el depósito, cuando veo en la pantalla de mi cel que me estaban llamando tanto Ximena como la mamá, y le digo al tipo:
-Tengo que colgar, me estoy quedando sin batería.
-No me cuelgues o se muere tu hija!
Colgué y de inmediato llamé a ambas.
Ximena estaba en su casa, con la mamá.
Y el resto de la historia se resuelve así:
Ximena salió a depositar su mesada a un Oxxo, y la tenáin secuestrada, sí, telefónicamente; a ella le dijeron lo mismo: si cuelgas, mato a tu mamá. Por eso ella no respondía ni llamadas ni el whatsapp, pues también le habían indicado que desconectara todo y que no atendiera ninguna llamada, pero nunca estuvo secuestrada físicamente, por decirlo de un modo.
La hija está bien, en casa.
Tomaremos las precauciones necesarias y haremos lo que legalmente haya qué hacer: denunciar, dar los datos del número telefónico y el número de cuenta bancaria al que pedían se hiciera el depósito.
Y cuento esto, porque nadie está libre de que pueda ocurrirle, para que sepan que, sea lo que sea, uno debe colgar y cerciorarse de que la persona "secuestrada" no responda y esté, en el peor de los casos, en esa circunstancia.
El secuestrador no va por un muerto; va por dinero, eso es obvio, y le interesa negociar, ganarse ese dinero.
Bueno, Ximena está muy joven para saberlo, así que reaccionó de la manera incorrecta.
Lo bueno, bendito Dios, es que está sana y salva en casa.
Y disculpen ustedes, los que me conocen saben que no soy muy afecto de quejarme de la vida ni estar llorando... pero necesitaba contarlo por si alguien estuviera en el caso, pueda tener un referente de qué hacer o no hacer.
Denme un bolillo pa'l susto. Si se puede, con jamón y queso, sin aguacate.
Les juro, amigos, es el peor susto de toda mi vida.