martes, 1 de julio de 2014

Tirando letras, para alcanzarte...

De sutil encanto la piel en que habito, de noches largas, de insomnios tristes; de besos suaves y calladas bocas, de lunas largas y oscuras.
A veces te confundo con las sombras.
A besos, te confundo con otras bocas.
Vengo de ti, y de donde llegaste un día, iluminada.
Eres caricia, eres destino; un beso; a veces, un suspiro. Eres recuerdo y añoranza. Eso que va y viene y nunca calma.
Un abrazo, un beso escondido, encendido, animado, y se diluye en el agua, en la humedad que nos espanta.
Vagas ante mi, encantadora, delirante.
Y caigo en tu mirada, como el mar de noche: oscuro, susurrante, queriendo siempre llegar hacia la playa y así emprendo la retirada, cada tarde.
No sé si eres tú o son mis miedos, los de siempre, los que no cesan, los que no engañan.
Ese fantasma que aún observo, sigiloso, amenazante.
No sé, en verdad, qué de ti quiero. Si de querer, quererte, u olvidarte.