Despertó, como siempre, con el ánimo hasta el cielo.
Su infinita dicha estaba ahí, frente al espejo. Sin sonrisas, pero con esa paz interior que él conocía de sobrada manera.
Algunas lagañas, algunos dolorcillos. Qué importaba.
Se veía bien, aunque no caía mal una sonrisa.
Y sonrió, como sonríen los valientes, los guerreros, los Ícaros.
Qué más; él era un Fénix.
Al vestirse, se miró las alas:
Estaban rotas.
Algo desgastadas.
Y cómo no, si eran de esas alas que uno compra en el mercado, creyendo que son "de marca" y no, no lo eran.
Lo peor, o lo mejor, él, lo supo siempre. Pero necesitaba volar.
Cuando las compró, pensó: "Si las cuido, quizá puedan durar siempre; toda la vida, quizá".
Pero como esas mentiras que uno suele contarse, ésta también se venció.
Y esa mañana, como todas las mañanas, él se miró al espejo y no, ya no pudo engañarse: sus alas estaban rotas, roídas, casi sin plumas.
Y fue así que, como suelen hacer los Fénix, voló con gran esfuerzo hacia el sol y, como sucede en estos casos, se inmoló.
El sol lo abrasó, lo abrazó, y él lloró porque, aunque nadie lo sepa, los Fénix lloran cuando deben cambiar de alas.
Y lloró hasta lo más profundo que alguien puede llorar: en silencio. Absoluto silencio.
Y cayó, cayó, cayó... y también calló, porque así son los Fénix: lloran y mueren en silencio, hasta convertirse en cenizas.
Hace unos días, unas semanas, ese Fénix vuela alto, se divierte, hace piruetas en el cielo azul y piensa que ya, que ya es tiempo.
Hoy se mira al espejo, ha vuelto a sonreír. Tiene alas nuevas, hechas con manos de ángel, de esas que no se rompen, de esas que son altamente codiciadas en ese mundo de los cielos.
Sí, ni los Fénix saben cuánto tiempo tardarán en renacer de las cenizas, pero siempre, siempre lo hacen.
Hoy todos lo ven volar, y lo acompañan con sus sonrisas.
Quizá, sólo quizá, ya sea tiempo de anidar.
En esos ojos gitanos, de mar... quizá.
Relatos breves (a veces)de alguien que, confiesa, también ha vivido, ha muerto y ha vuelto a nacer en múltiples ocasiones. Un Fénix que resurge constantemente de sus cenizas.
miércoles, 13 de abril de 2016
domingo, 6 de marzo de 2016
Soy un tipo afortunado; vivir apasionado 29 años...
Soy un tipo afortunado.
Sin duda.
Desde muy pequeño supe que este mundo de la
farándula era lo mío.
A los 8 años trabajaba como "cerillito"
en una tienda de autoservicio, y lo que juntaba lo gastaba en las revistas que
traían el "detrás de cámaras" de películas como Superman, Vaselina, y
en una enciclopedia de ejemplares "coleccionables", que traían las biografías
de Marlon Brando, Marilyn Monroe, James Dean, Sofía Loren y otras estrellas del
cine.
Al tiempo, cuando mi papá me hizo un regalo, le
pedí que fuera la suscripción al Excélsior, primero, y a El Universal, después.
Ahí leía a Renato Leduc, al maestro Carlo Coccioli,
al que luego fue mi maestro, don Leopoldo Meraz, y a muchas plumas entrañables.
Por si fuera poco, cada semana compraba el
Tele*Guía y ahí, a otras plumas más.
Yo quería escribir.
Eso era lo que buscaba.
Y cuando en la secundaria, me desvelaba viendo
películas en blanco y negro (mi tv era de blanco y negro, ja), con Mae West,
Chaplin, los Hermanos Marx, John Wayne y decenas de otros.
Y sí, a esa edad veía cosas como El Ciudadano Kane
y otros clásicos de la cinematografía mundial.
Y desde entonces, me enamoré de esto: contar
historias de otros, de los famosos, de las celebridades.
Soy afortunado, porque supe, desde entonces, que
quería ser periodista.
Y lo logré.
A los 21 años puse por primera vez un pie en una
redacción, la de El Heraldo de México, cuando no había tantos medios y,
especialmente, El Heraldo era EL PERIÓDICO que toda la farándula nacional leía.
Desde entonces, con los giros que le he dado a mi
vida, yendo de un medio a otro, siendo a veces borracho; otras, las más,
cantinero, he sido muy feliz.
He viajado.
He conocido.
He llorado.
He reído.
Como todos, pero con un ingrediente que marca la
diferencia: con pasión.
Toda mi vida ha sido pura intensidad.
Yo, cuando quiero, voy con todo, y tiro a matar.
No entiendo las medias tintas.
Lo mío, lo mío es andar siempre en el filo de la
navaja, la adrenalina, pues.
No entiendo la vida de otra manera. Y así,
afortunadamente, ha sido durante estos 29 años de periodista que cumplo mañana:
Un ir y venir de historias, de anécdotas, de páginas
y cientos de historias.
Han pasado tantos años y, créanme, aún no me cansa,
aun no me aburre.
Soy afortunado, sí, en haber encontrado desde muy
joven el camino.
Lo demás, lo que haya lo grado, para bien o para
mal, han sido mis pasos, mis decisiones, los que me han traído aquí, en este
andar que, espero, pueda seguir contando.
He sido afortunado de haber encontrado, en todos
estos años, amigos entrañables, a los que llamo honestamente y con el corazón
en la mano: mi familia. Con ustedes duermo, despierto, como, ceno, me
emborracho, sufro, gozo y ahí están, siguen estando, acompañando y apoyando las
locuras que aún se me ocurren, las historias que aún me apasionan, las que
despiertan estas letras que no se cansan de hablar por mi.
Un aplauso para mi, que he abusado de tanta dicha;
un aplauso, para mi, de mi, por haberme atrevido, por haberme decidido, por
estar aquí, a tantos años, con esta pasión con la que vivo y he vivido.
Que sean más, muchos más, Víctor Hugo.
miércoles, 2 de marzo de 2016
A punto de inmolarme... otra vez.
A punto de inmolarme.
Otra vez.
El 17 de marzo me operarán del pólipo en cuerdas vocales. Y eso, es el inicio del fuego.
Me explico:
1.- A partir de ese día tendré que estar 10 días SIN HABLAR. Es parte de la recuperación. Y yo, que vivo de hablar y hablar, de comunicarme todos los días con los colegas. Imaginen el martirio. Sí, ya sé que tengo otras formas de comunicarme, pero no es lo mismo. Los reto a que estén un día sin hablar.
2.- Por si fuera poco, pues ese día bye-bye-bye for ever and ever al cigarro. Ya lo vengo intentando desde hace unas semanas y, bueno, me queda claro que desde ese día, never more.
3.- Tengo una semana caaaaaaaaaaaaaaasi sin refresco. Digo, de los 5 que me tomaba a diario, me he tomado como 3 EN UNA SEMANA!
4.- Pues, ya de paso, regresaré a beber agua y, por qué no, pues tendré que llevar una dieta estricta: cero irritantes, cero grasas, todo muy sano.
Es, más que inevitable, necesario que me atienda, que resuelva esta situación de salud. Así que, chamba más, chamba menos, he pensado seriamente en ausentarme esos días días, y quizá me rente las películas que no he visto, las series que me faltan (afortunadamente en esos días estrenarán House of cards, y espero que entreguen todos los episodios juntos) y me encierre sin saber nada del mundo.
Como cuando dejé las drogas.
Como cuando recuperé la vista.
Una vez más me inmolaré, y habré de renacer una vez más.
Más fuerte.
Más paciente.
Más tolerante.
Menos aprehensivo.
Más feliz.
Y otra vez, va por mí y por todos mis compañeros.
Preparen las antorchas.
Ahí les voy.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Estamos rucos. Muy rucos.
Estamos
rucos.
Muy rucos.
Cuando
comencé mi carrera profesional en los medios de comunicación, tenía 21 años de
edad. Era 1987, y veía a mi jefe en El Heraldo de México muy ruco; muy. Y
escuchaba las quejas que tenían de él: que publicaba solo a las figuras pasadas
de moda, que se había quedado en el pasado glorioso de un México que ya no
existía.
Ese año,
1987 y los siguientes cinco, murieron
figuras emblemáticas, en una coyuntura done había pocos medios de
comunicación, y unos absolutamente dominantes.
Así, la
muerte de Don Pedro Vargas, de Mario Moreno "Cantinflas", Luis Manuel
Pelayo y otros, cobraron relevancia porque "era lo que había" y, sin
demeritar su trascendencia ni sus trayectorias, pues no habí mucho para dónde
moverse.
Esas eran
las notas relevantes en aquel entonces.
Hoy, a casi
30 años de distancia, veo que todos nos hicimos viejos, y que ocupamos el sitio
de aquellos que nos enseñaron a hacer periodismo de espectáculos.
Hoy, hablar
de Juan Gabriel, de Enrique Guzmán, de Marco Antonio Muñiz y otros
contemporáneos es, como lo fue para nuestros maestros, hablar de Emilio Tuero,
Agustín Lara y otras tantas figuras de la farándula nacional.
Hablar y
dedicar espacios a Luis Miguel es, para nuestra generación, como hablar de
"nuestro Pedro Vargas": un cuate talentoso, sí, pero ruco. Muy ruco.
Hace 15 años todavía resultaba interesante buscarlo, indagar por qué su
ocultamiento de los medios. Hoy, sinceramente, resulta de risa una nota de si
se droga o se está enfermo. Who cares?
Para el
mundo, tan lleno de jóvenes, es como cuando nuestros padres nos hablaban de
Miguel Aceves Mejía, o de si Javier Solís era o no el mejor intérprete del
bolero ranchero.
Hoy,
Alejandro Fernández, Emmanuel, Mijares y todos los artistas con los que
crecimos, son figuras mediáticas que, a los nuevos periodistas, esos de
veintitantos años, les valen queso.
Insisto:
respeto sus trayectorias, sus logros, sus alcances, sus triunfos, que sigo
aplaudiendo.
Veo la
portada de un diario y encuentro una nota de Juan Gabriel, de Enrique Guzmán y
pienso si a los jóvenes lectores les resultará interesante.
No sé.
No me hagan
caso.
Creo que me
sigue pegando eso de haber cumplido 50 años y me da miedo, terror, pensar que
pueda convertirme en ese jefe que tuve y al que criticaban de publicar sólo
cosas de rucos.
martes, 10 de noviembre de 2015
Hace 14 años dejé de drogarme; no lo recuerdo, pero no quiero olvidarlo
Por estas fechas, hace 14 años, dejé de drogarme.
Escribirlo no busca ni pretende más nada que recordarlo, no olvidar los amargos tragos.
No vivo, lo saben quienes me conocen, regodéandome en el estiércol de mis miserables días de adicción a la cocaína, pero no quiero olvidar nunca, para evitar re caer alguna vez.
Gracias, siempre, a mi familia, que me apoyó y me apoya incondicional.
Gracias a Ximena, que es luz, balance, guía y contrapeso de mis debilidades.
Y gracias a San Leonardo Stemberg, creador de una técnica de entrenamiento mental, "Contranalisis", que obró el milagro.
Han pasado 14 años y me siento tan bien, tan pleno, y tan agradecido de la vida que tengo.
Se les quiere, por eso les comparto esto, tan mío.
Escribirlo no busca ni pretende más nada que recordarlo, no olvidar los amargos tragos.
No vivo, lo saben quienes me conocen, regodéandome en el estiércol de mis miserables días de adicción a la cocaína, pero no quiero olvidar nunca, para evitar re caer alguna vez.
Gracias, siempre, a mi familia, que me apoyó y me apoya incondicional.
Gracias a Ximena, que es luz, balance, guía y contrapeso de mis debilidades.
Y gracias a San Leonardo Stemberg, creador de una técnica de entrenamiento mental, "Contranalisis", que obró el milagro.
Han pasado 14 años y me siento tan bien, tan pleno, y tan agradecido de la vida que tengo.
Se les quiere, por eso les comparto esto, tan mío.
jueves, 15 de octubre de 2015
Emprendedores: The Pitch y Switch 2015 te esperan!!
Ante la creciente generación de mentes innovadoras ansiosas por transformar la sociedad, Startup México, en colaboración con NOVAERA y el Gobierno del Estado de Guanajuato, presentan SWITCH: el primer festival de Aceleración Internacional para Startups de alto impacto en Latinoamérica.
SWITCH 2015 sucederá el 1, 2 y 3 de diciembre de 2015 en San Miguel de Allende, Guanajuato, y reunirá lo más relevante del Ecosistema emprendedor. 2,500 asistentes presenciales (y 70 mil virtuales), empresarios, startups, fondos de inversión y estudiantes, harán que México simbolice la arteria de un sistema global emprendedor.
Steve Cadigan: otrora vicepresidente de talento en LinkedIn, la red social
más importante para la búsqueda de trabajo, y fundador de Cadigan
Talent Ventures.
más importante para la búsqueda de trabajo, y fundador de Cadigan
Talent Ventures.
• Jorge Vergara: fundador de Omnilife, dueño de las Chivas de
Guadalajara, productor de cine y emprendedor nato.
Guadalajara, productor de cine y emprendedor nato.
SWITCH 2015 tendrá más de veinte conferencias secundarias, impartidas por expertos en materias como viabilidad, innovación, tecnología, etcétera. Destacan: Javier Prieto de La Fuente, Niel Cohen, Nomara Parra, Ana Karen Ramírez, Manuel Morato, Andrés Barreto, y más.
Pero eso no es todo,
The Bridge: es una competición de pitching, en español, donde el ganador recibirá el apoyo de un programa softlanding y ganará 60 mil dólares (30 mil en efecto y 30 mil en especie) para establecerse en Startup México (SUM) durante 2016. Dirigido a empresas/proyectos latinoamericanos. Cupo máximo: 70 participantes.
The Pitch: MTV Agentes de Cambio y SWITCH presentan el primer reality show televisivo sobre emprendedurismo en América Latina.
The Start:es un concurso de pitching enfocado a empresas/proyectos menores a dos años de fundados. Habrá un premio de 150,000 pesos al primer lugar. Cupo máximo: 200 participantes.
The Change: El competidor planeará la campaña digital para SWITCH 2016. El primer lugar será premiado con 100,000 pesos (mxn) y aplicará su campaña en la próxima edición de SWITCH. No hay límite de participantes.
Hackathon: ¡54 horas! El aspirante formará equipo con 3 o 4 personas para desarrollar el objetivo planteado del Hackathon. Los fundamentos del certamen se presentarán el mismo día del evento. Habrá un premio de 50,000 pesos (mxn). Cupo limitado a 40 personas.
Para The Pitch, el participante registrado en www.switch2015.com deberá exponer un elevator pitch ante un jurado conformado por distintas organizaciones especializadas en temas de innovación, aceleración y emprendedurismo.
Los siete concursantes más destacados ganarán un lugar en el programa de televisión, a grabarse en México durante el 2016. Asimismo, el primer lugar gozará de un premio mayor.
El festival contará con otros eventos:
FuckUp Nights: Aquí se comparten historias de fracaso para evitar la
repetición de los mismos errores.
repetición de los mismos errores.
Business Simulator: Simulador de negocios enfocado a nuevas
empresas y propuestas.
empresas y propuestas.
Startup Drinks: Networking y cervezas. Reunión de ideas y copas.
#SWITCH2015 será el puente de aceleración que descubrirá la siguiente generación de hacedores y emprendedores en el mundo. ¡INSCRÍBETE, PARTICIPA Y GANA!
Para más información: www.switch2015.com
lunes, 12 de octubre de 2015
El médico, explicando mi ronquera...
Tengo un
pólipo, sí.
Pero,
sobre todo, tengo muchos años.
Porque,
doctores, tengan tantita madre; cuando uno los visita no es por gusto, no.
Entonces, no salgan con la mamada de "a su edad..." tal cosa porque,
le juro, estoy a dos de aventarme del segundo piso del periférico... Lástima
que no auto tengo, y no puedo subir al segundo piso...
Nada,
pues. Tengo muchos años y malos hábitos para regalar.
Antes de operar
el pólipo y extirparlo, la doctora de nombre extraño me recomendó y recetó
medicamentos para LA GASTRITIS que, cabe decir, NI SABÍA QUE TENÍA!!!
Porque,
lo mío, lo mío era comer picante como si no hubiera un mañana; hacer una sola
comida al día y desayunar coca-cola zero, cigarro y café...
Pues
acaban de cortarme de tajo todos mis malos hábitos y además del medicamento,
acaban de prohibirme DETERMINANTEMENTE, los irritantes... No, no me refiero a
muchos de ustedes; me refiero a los irritantes como el Chile, los
refrescos, el cigarro y mis interminables frituras y tacos callejeros.
Y del
alcohol ni hablamos. Nada de juntarme con los Tempranitos, esa cofradía que
cada de vez en vez le rinde homenaje al dios Baco.
Antes no
me dijo que me prohóibe el consumo de mujeres, aunque irritantes, algunas, ya
no sé…
Oh, Dios,
mejor llévame ya...
Y solo
para despedirme de mi insana existencia, me refinaré 6 de suadero con
haaaaaaaaarta salsa roja.
Amiguitos,
esto, así, no es vida.
Si estoy
triste, si es mi llanto
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