De oído selectivo, que le llaman.
Sin querer (lo juro), escuché un fragmento en una conversación de Ximena:
"échale muchos huevos" y scratch!! Como disco rayado, de inmediato interrumpí tan animada charla telefónica para decirle:
"Criaturita, hijita mía, prin-ce-sa! No se oye bien que una niñita como tú tenga ese lenguaje soez, vulgar, procaz. Cuando podrías decir, sutilmente: échale ganas; hazlo con fuerza; ponle enjundia... no sé, hay tantas maneras de decirlo...", y en eso estaba, cuando ella me interrumpió con una carita que recordaré el resto de mi vida:
"Papá, le estoy dando una receta a Regina (su amiga, muy amiga)... nada, mi papá que quién sabe qué escuchó, amiga... Te decía, le pones muchos huevos, bates con la harina...".
Y justo así, me encuentro buscando la cara de vergüenza que se me cayó no sé dónde...
Ay!
Relatos breves (a veces)de alguien que, confiesa, también ha vivido, ha muerto y ha vuelto a nacer en múltiples ocasiones. Un Fénix que resurge constantemente de sus cenizas.
domingo, 28 de diciembre de 2014
jueves, 20 de noviembre de 2014
Adiós a las drogas... hace 14 años...
En estos días celebro 14 años del inicio de un proceso liberador: mi desintoxicación y mi liberación de las drogas.
Muchos de ustedes vivieron conmigo este camino: mi familia, mi madre y mis hermanas, mi sobrino y mi hija; mis amigos, los que no se fueron pero supieron guardar distancia; los que han creído en mi, desde antes y desde siempre. A ellos, mi agradecimiento infinito. Y mi gratitud, lealtad y amistad al personaje que supo cómo guiarme y hacerme entender que salir de las drogad eran tan fácil: Leonardo Stemberg, un loco que por ahí anda, contagiando de su famosa técnica de entrenamiento mental: Contranálisis. Son tantos y tantos personajes y personas que me han acompañado en este camino, que sería injusto nombrarlas u omitirlas.
Gracias a todos, porque siguen formando parte de esta historia en la que, como Ave Fénix, surjo y re surjo cada día.
Muchos de ustedes vivieron conmigo este camino: mi familia, mi madre y mis hermanas, mi sobrino y mi hija; mis amigos, los que no se fueron pero supieron guardar distancia; los que han creído en mi, desde antes y desde siempre. A ellos, mi agradecimiento infinito. Y mi gratitud, lealtad y amistad al personaje que supo cómo guiarme y hacerme entender que salir de las drogad eran tan fácil: Leonardo Stemberg, un loco que por ahí anda, contagiando de su famosa técnica de entrenamiento mental: Contranálisis. Son tantos y tantos personajes y personas que me han acompañado en este camino, que sería injusto nombrarlas u omitirlas.
Gracias a todos, porque siguen formando parte de esta historia en la que, como Ave Fénix, surjo y re surjo cada día.
jueves, 23 de octubre de 2014
Cuando alguien quiere irse... es que ya se fue...
Cuando alguien quiere irse, ni pregunta. Toma sus maletas y emprende el viaje.
A donde vayas, cuando quieras, te seguiré en pensamiento, en alma, en corazón.
Respetaré tu decisión, aunque me duela, porque es de amor verdadero respetar los tiempos y las horas de quien quiere ser y estar, cuando se ha sido y se ha estado tanto tiempo... Una vida, quizá.
Te amo así, de grande y cierto; te amo así, a gritos y en silencio.
Y espero no despedirme, porque no podría ese dolor, otra vez.
A donde vayas, cuando quieras, te seguiré en pensamiento, en alma, en corazón.
Respetaré tu decisión, aunque me duela, porque es de amor verdadero respetar los tiempos y las horas de quien quiere ser y estar, cuando se ha sido y se ha estado tanto tiempo... Una vida, quizá.
Te amo así, de grande y cierto; te amo así, a gritos y en silencio.
Y espero no despedirme, porque no podría ese dolor, otra vez.
Me gustas (Mis letras, para ti).
Me gusta una tarde soleada o lluviosa, y un café, un anís.
Me gustan tus ojos, y tu mirada, que enciende todo, incluso mis letras, mi texto.
Me gusta la lluvia.
Me gusta no pensar ni angustiarme por el mañana.
Me gusta olvidar el ayer, el pasado que no vuelve.
Me gustan tus besos, que saben a miel y a promesa.
Me gusta saberte y saberme tuyo.
Me gusta un cigarro, sin prisas, justo después de amarte.
Me gusta escribir. Me gustan mis letras, y el texto, contigo.
Me gusta un trago y tus canciones, las que cantas, las que encantas.
Me gusta amarte a la distancia, y ser tuyo, nomás porque sí.
Me gusta estar en ti, de la forma que sea, pero estar y ser, a cualquier hora.
Me gustan las horas que te pienso y, más, las que te tengo... y me tienes. Y somos. Nos pertenecemos.
Me gusta ser, lo que sea, y estar, donde sea.
Me gusta y amo escribirte, porque sé que me lees y me sabes tuyo, a través de estas letras.
Me gustan tus ojos, y tu mirada, que enciende todo, incluso mis letras, mi texto.
Me gusta la lluvia.
Me gusta no pensar ni angustiarme por el mañana.
Me gusta olvidar el ayer, el pasado que no vuelve.
Me gustan tus besos, que saben a miel y a promesa.
Me gusta saberte y saberme tuyo.
Me gusta un cigarro, sin prisas, justo después de amarte.
Me gusta escribir. Me gustan mis letras, y el texto, contigo.
Me gusta un trago y tus canciones, las que cantas, las que encantas.
Me gusta amarte a la distancia, y ser tuyo, nomás porque sí.
Me gusta estar en ti, de la forma que sea, pero estar y ser, a cualquier hora.
Me gustan las horas que te pienso y, más, las que te tengo... y me tienes. Y somos. Nos pertenecemos.
Me gusta ser, lo que sea, y estar, donde sea.
Me gusta y amo escribirte, porque sé que me lees y me sabes tuyo, a través de estas letras.
domingo, 5 de octubre de 2014
Tiene sentido vivir?
Algunas, muchas veces, solía preguntarme si lo que hacemos tiene sentido: trabajar, formar (o no) una familia, producir, etcétera.
Hoy, por circunstancias, de esas que forman coyuntura, vengo a entender que el único propósito de la vida es, válgase, vivirla, disfrutarla; no más.
Y que, en el goce y disfrute, llega la gloria, la dicha inicua de perder el tiempo (que decía el maestro Leduc).
Disfrutar el camino y no, la meta porque ahí, todos llegamos al tiempo preciso y precioso, nunca antes; nunca, después.
Y debo decirlo, reconocerlo y agradecerlo: mi camino, acompañado de querencias tan entrañables, como el inigualable amor de mi familia, como el amor infinito que siento por Ximena, mis amigos-amigos, y el amor eventual de alguna mujer, es un camino glorioso, lleno de dicha plena (válgase la expresión).
Afortunado soy, pues, de seguir caminando.
Y lo que falta que, espero, sea suficiente.
Hoy, por circunstancias, de esas que forman coyuntura, vengo a entender que el único propósito de la vida es, válgase, vivirla, disfrutarla; no más.
Y que, en el goce y disfrute, llega la gloria, la dicha inicua de perder el tiempo (que decía el maestro Leduc).
Disfrutar el camino y no, la meta porque ahí, todos llegamos al tiempo preciso y precioso, nunca antes; nunca, después.
Y debo decirlo, reconocerlo y agradecerlo: mi camino, acompañado de querencias tan entrañables, como el inigualable amor de mi familia, como el amor infinito que siento por Ximena, mis amigos-amigos, y el amor eventual de alguna mujer, es un camino glorioso, lleno de dicha plena (válgase la expresión).
Afortunado soy, pues, de seguir caminando.
Y lo que falta que, espero, sea suficiente.
sábado, 9 de agosto de 2014
Ayer te vi, después de tanto tiempo...
Ayer te vi, después de tantos meses ausentes...
Como si hubiera transcurrido un siglo, o un instante, apenas.
Mirarte así, como si mira aquello que nos parece extraordinario, único, maravilloso.
Fue darme cuenta que, por más que haya intentado, no te olvido.
Siempre estás, siempre has estado.
Verte, tan cerca, fue acercarme al abismo de tu infinita belleza, de tu infinita virtud.
Tantas emociones, tantos recuerdos; porque, para mí, el "tú y yo" tiene un significado especial, único; el "nosotros", una fortaleza que inspira, que crece y no cesa.
Admitir fascinación es, apenas, acercarme a lo que me provocas, lo que me haces sentir: poderoso y vulnerable al mismo tiempo.
Y, admito: no has cambiado nada; acaso, te vi mejor que nunca.
Pero (el "pero" que siempre aparece) lo nuestro no podrá ser más... jamás. Al menos no en este momento.
Como otras tantas veces, saldré huyendo, porque sé que contigo no puedo gobernarme y pierdo el control de lo que soy y lo que he sido y ya no quiero estar bajo tu suave yugo.
No puedo.
No quiero.
No debo.
Una vez más te dejaré en libertad, porque esclavizarme ante tu simple aroma no puedo.
Aunque estemos destinados a ser, ya no seremos.
Adiós, por tiempo indefinido, amado taco de suadero.
Como si hubiera transcurrido un siglo, o un instante, apenas.
Mirarte así, como si mira aquello que nos parece extraordinario, único, maravilloso.
Fue darme cuenta que, por más que haya intentado, no te olvido.
Siempre estás, siempre has estado.
Verte, tan cerca, fue acercarme al abismo de tu infinita belleza, de tu infinita virtud.
Tantas emociones, tantos recuerdos; porque, para mí, el "tú y yo" tiene un significado especial, único; el "nosotros", una fortaleza que inspira, que crece y no cesa.
Admitir fascinación es, apenas, acercarme a lo que me provocas, lo que me haces sentir: poderoso y vulnerable al mismo tiempo.
Y, admito: no has cambiado nada; acaso, te vi mejor que nunca.
Pero (el "pero" que siempre aparece) lo nuestro no podrá ser más... jamás. Al menos no en este momento.
Como otras tantas veces, saldré huyendo, porque sé que contigo no puedo gobernarme y pierdo el control de lo que soy y lo que he sido y ya no quiero estar bajo tu suave yugo.
No puedo.
No quiero.
No debo.
Una vez más te dejaré en libertad, porque esclavizarme ante tu simple aroma no puedo.
Aunque estemos destinados a ser, ya no seremos.
Adiós, por tiempo indefinido, amado taco de suadero.
jueves, 7 de agosto de 2014
De ella me encanta... todo me encanta...
De ella me gusta su mirada, su sonrisa, y el gesto que hace cuando canta y encanta.
De ella, las noches, los vasos, los besos, las eternas madrugadas.
Y el seductor instante en que alza los brazos y en un giro que nunca entenderé, acomoda su cabello en tres segundos... y el aire que provoca.
De ella, su piel, su aroma, y hasta cómo se sienta y se acurruca en mis brazos,si hace frío o tiene miedo, y su voz cuando me dice que no apague la luz...
De ella, y con ella, los minutos sin regreso, las nubes una tarde; encontrar la luna en sus ojos, y el dulce sabor de sus besos.
Hasta su ausencia me encanta, y su regreso, aún más.
Sí, así es; de ella todo me gusta, me fascina, me encanta...
De ella, las noches, los vasos, los besos, las eternas madrugadas.
Y el seductor instante en que alza los brazos y en un giro que nunca entenderé, acomoda su cabello en tres segundos... y el aire que provoca.
De ella, su piel, su aroma, y hasta cómo se sienta y se acurruca en mis brazos,si hace frío o tiene miedo, y su voz cuando me dice que no apague la luz...
De ella, y con ella, los minutos sin regreso, las nubes una tarde; encontrar la luna en sus ojos, y el dulce sabor de sus besos.
Hasta su ausencia me encanta, y su regreso, aún más.
Sí, así es; de ella todo me gusta, me fascina, me encanta...
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