miércoles, 23 de julio de 2014

Agradezco a Dios por todo y tanto!

Agradezco a Dios la vida que tengo.
A mis 49 años, voy entendiendo eso de "hágase tu voluntad y no, la mía".
Tengo lo que necesito, aunque a veces anhele más.
Amo lo que hago, hago lo que amo.
Tengo salud.
A mi familia, a mi hija. Y agradezco.
Tengo amigos, muchos, que día a día me brindan una mano para seguir caminando en este mundo que elegí.
He aprendido, también, a amar en libertad, a ser y estar, aunque no esté, pero siempre sea.
Amo el sol, la lluvia, el hambre, la sed. Por estas cuatro causa me doy cuenta que estoy vivo, que siento, que respiro, y algo más: me muevo hacia la sombra, bebo agua, calmo el hambre.
Y no, no me hagan mucho caso.
Hoy es de esos días en que me siento pleno, dichoso, ebrio de gozo y trementina.
Y agradezco a Dios por todo y tanto.

martes, 1 de julio de 2014

Tirando letras, para alcanzarte...

De sutil encanto la piel en que habito, de noches largas, de insomnios tristes; de besos suaves y calladas bocas, de lunas largas y oscuras.
A veces te confundo con las sombras.
A besos, te confundo con otras bocas.
Vengo de ti, y de donde llegaste un día, iluminada.
Eres caricia, eres destino; un beso; a veces, un suspiro. Eres recuerdo y añoranza. Eso que va y viene y nunca calma.
Un abrazo, un beso escondido, encendido, animado, y se diluye en el agua, en la humedad que nos espanta.
Vagas ante mi, encantadora, delirante.
Y caigo en tu mirada, como el mar de noche: oscuro, susurrante, queriendo siempre llegar hacia la playa y así emprendo la retirada, cada tarde.
No sé si eres tú o son mis miedos, los de siempre, los que no cesan, los que no engañan.
Ese fantasma que aún observo, sigiloso, amenazante.
No sé, en verdad, qué de ti quiero. Si de querer, quererte, u olvidarte.

martes, 24 de junio de 2014

Voy a cumplir 49... y aún no aprendo nada.

Voy a cumplir 49… y aún no aprendo nada.
Me siguen gustando las mañanas y los atardeceres, las noches y la lluvia, el sol, las madrugadas.
Me siguen gustando los extremos de una línea. No me gustan las mitades ni las cosas a medias.
Me sigue gustando estar en el filo de una navaja. Sea el amor, el trabajo, la amistad: lo mío, lo mío es: todo o nada.
Y a veces, todo; a veces, nada.
Y, cuando todo: sonrío.
Y, cuando nada, sonrío.
Así he vivido siempre.
No me pregunten por qué, de dónde lo aprendí, de dónde lo saqué.
Lo mío, lo mío, es el riesgo, lo que mata o salva.
Y aquí estoy, a dos días de cumplir 49 años.
Y sigo riendo, como si nada.
Como si fuera el primer día.
Hay sol? Hay lluvia? Hay frío? Hay esperanza?
Y me quedo con la última, que me ha salvado de irme muchas veces.
Esperanza, esa fuerza que levanta, que me hace despertar cada mañana y, soñar, las madrugadas.
Porque pude elegir la certeza de lo cotidiano pero, no: yo me fui por la tangente, por ese rumbo que espanta; yo me fui por los madrazos, por la lucha, por la entrega.
Perdón, pero no sé vivir a medias tintas: soy o, de plano, no soy ni me parezco.
Y a nadie culpen de mi dicha. Soy responsable absoluto de mi risa y de mi llanto.
Y, sí: a veces río; a besos, he llorado.
Pero eso soy, es mi quintaescencia y no lo cambio por nada.
Llegar a mis 49 pleno de ganas, pleno de todo. O casi todo.
Porque, amigos, el tiempo no transcurre en balde. Nos deja fuertes enseñanzas, aminora las batallas, y recrudece el alma.
Y creo, sin temor a equivocarme, que he vivido como he querido, como he aprendido.
Y, sí, confieso que he vivido, y he pecado, y he sido bueno y he sido malo.
Y he sido. Y con eso me quedo.
Lo que fui, y lo que soy; sin reparar en lo que he sido.
Un verso, un tequila, un sol, la nube, la luna en mi almohada, y el sueño en la mía y en cualquier cama.
He amado hasta el infinito del placer y del dolor, y he sido recompensando en unas, pocas, cuantas ocasiones.
Y no hay queja. Así ha sido. Por decisión y por olvido, y porque de algo estoy convencido: el camino del olvido está lleno de besos, de vasos, de voces y de veces, de esas en que uno decide que el amor es un tirano.
Soy padre, no sé si bueno o malo, pero soy padre de una adolescente hermosa. Y es ella quien llena de sueños y de colores este mundo. Y yo, el lienzo, y el día a día, la paleta.
Soy padre, y he sido hijo, hermano, sobrino, primo, amigo… he sido de todo, y he sido de nadie. Porque, aún enamorado hasta el tuétano, siempre he estado solo, y así sigo.
Celebrar la vida, celebrar la muerte, es el don que se me ha dado; conferido, pues, para hacer de este andar una mera fiesta.
He tardado tantos años, 49,en entenderlo.
Venga hoy la fiesta, el abandono y el olvido.
Que de polvo somos, y en polvo nos convertiremos.
Y, a ti, gracias por ser y por no estar; por no ser y por estar.
Porque, vive Dios, el día que no pueda mirarme y hacer fiesta en unos ojos  hermosos, creo, comenzaré el viaje de regreso.
Voy a cumplir 49, y eso de vivir en paz y en tranquilidad no se me da y creo, pues, que aún no aprendo nada.


sábado, 21 de junio de 2014

Mirar al cielo...

Desde que tengo un año de edad, sigo buscando en el cielo la manera de volar.
A casi 49 años de vida, no dejo de mirar un sólo día hacia arriba y pensar: por qué no?
Y he aprendido a construir mis sueños, con altas dosis de fe, de esperanza, de creer que sí se puede, en moldes de hambre y sed.
Ese es el alimento de mis días desde hace 49 años.
Por eso, les juro, nunca dejo de mirar al cielo, buscando algo que, estoy seguro, un día encontraré.

domingo, 25 de mayo de 2014

"Ahorita" y "Al ratito", la fina y sutil retórica de una adolescente

La delgada línea que divide el "ahorita" del "otro ratito"; ese discurso conservador y contundente de Ximena para hacer, en suma, lo que se le antoja su regalada ganita.
Y lo aplica con maestría, cabe decirse.
Al menos, yo, que soy de débil armadura en mis batallas contra ella, debo confesar que me rajo ante tales manifiestos de sabiduría y contundencia:
"Ximena, mi cielo; dijiste que querías ir al cine temprano para luego llevarte a tu casa a estudiar matemáticas".
-Ahorita...
"Pero luego me reclamas que te dejo muy tarde y no te da tiempo de hacer tus deberes escolares, mi cielo hermoso".
-Aaaaaay... al ratito!!
Y he aquí, que mejor reculo en el intento de hacer lo que en principio sugerido por ella misma estaba: ese plan malévolo que me hizo despertar temprano para prepararle el desayuno, alistar, comprar boletos, adelantar mis deberes, para que la reinita diga un simple y madreador "ahoriiiiiita!"
Bueno, no hagan ruido; tengo princesa en casa y sigue dormida.
Ya la despertaré "al ratito".
Y, ay!, de mi que no sepa yo descifrar bien qué diablos significa "al ratito", porque de pasarse el tiempo justo, seré el responsable de desatar la ira de una adolescente que reclamará, inclemente:
"Te dije que al ratito; para qué me dejaste dormir taaaaaaanto!? Ahora no tendré tiempo de hacer la tarea de mateeeee! Ash!!"
Y, bueno, al final del día asumiré algo: así las educamos, y así salen a la vida, cual salvajes fierecillas que nos culparán, padres, hermanos, maridos, hijos, amigos, DE TODO lo que les suceda.
Hasta aquí, mi reporte, Joaquín.

sábado, 24 de mayo de 2014

Producir cine con lana ajena. Cambio de ruta... cambio de estímulos, mejor

Que me corrijan los que saben de estas cuestiones, por favor.
Ayer fui a ver la película "Cambio de ruta" (debo confesar que, debido a que los otros estrenos estaban a tope, no nos quedó mejor opción, pues ya estábamos en el complejo de WTC), y al ver los créditos supe que esta película se filmó gracias los estímulos fiscales de la 226 y del Fidecine... o sea, con impuestos que las empresas patrocinadoras decidieron otorgar a este proyecto, y no al SAT... 
Neta, neta, neta, preferiría este dinero puesto en un arbotante, en un bache tapado, en mil cosas más, menos en una película de verdad mal hecha, aburrida, que ni termina de promover la Riviera Maya ni termina de contar una historia con la que cualquier ser humano promedio pudiera engancharse.
Pa' pronto: no alcanza el grado lastimero ni de consuelo que le llaman "palomera".
ES MI PUNTO DE VISTA y creo que el de muchos que abandonarán la taquilla en esta misma semana.
Y la duda, conocedores y expertos del cine nacional, cuáles son los filtros por los que debe pasar un proyecto de este magnitud que, entiendo, rebasa los 20 millones de pesos por apoyo de cada empresa participante?
Será que es tan simple jugar con la lana de las empresas, con los impuestos desviados a proyectos cinematográficos "culturales", cuando no se arriesga el peculio y aún, perdiendo, se gana? Porque todos cobraron un sueldo, estoy seguro.
Que devuelvan las entradas!
Y la lana!
No habría manera de comprometer al productor que usa estos estímulos a regresar siquiera la inversión? 
No se vale jugar así con el dinero ajeno, digo yo.
Pero, insisto, criaturitas, no soy el experto.
Explíquenme, si dije algo mal.

sábado, 26 de abril de 2014

Cuando dos miradas se cruzan y el Big Bang se queda corto...

Rubia, ojo azul, piel blanca, sonrisa encantadora y hermosos y formidables 30 años (pedir menos sería un exceso y sería altamente criticado por las horadas de cincuenton@s que, como yo, desearían lo mismo). Nos encontramos así, casual, como suceden estas cosas, sin la intención de nada pero, bueno, el lugar estaba lleno y el mesero ofreció que compartiéramos la mesa y fue ahí, en ese preciso instante en que nuestras miradas se cruzaron, como preguntando en silencio y lo que encontramos fue más allá de un simple "sí". Ese instante en que las miradas se encontraron fue de esos instantes en que juras nació el Big Bang: una explosión interna de sentimientos, de emociones, ese mentado "click" en el que todo el mundo deja de existir y sólo hay dos que podrían poblar la Tierra y planetas vecinos... Para no vernos obvios, asumo, dijimos "sí" con la cabeza y, al darnos cuenta de estar en la misma situación, soltamos la carcajada. Del "en-qué-trabajas-y-a-qué-te-dedicas?" pasamos al "me encantas", ya casi para el postre y el café. Y tan afortunada es mi existencia que, al pagar la cuenta, salimos del lugar, caminamos un poco y, al despedirnos... Oh my God! Sí, como de película: nos besamos tierna y apasionadamente. Y fue el beso comunión, de esos besos que juras que podrías pasar el resto de tu vida con esa persona. Esa química del cuerpo que te indica: han sido llamados para procrear seres humanos hermosos e inteligentes (macho alfa, hembra alfa, ya saben). A punto estaba de terminar el beso cuando abrí los ojos para buscarme en el azul de los suyos y, no, no estaba ella... era el maldito despertador el que sonaba y sonaba y no dejaba de sonar. Damn it!