jueves, 2 de julio de 2015

Mis 3 encuentros con Jacobo Zabludovsky

Tuve pocas oportunidades de coincidir y conocer a Jacobo Zabludovsky.
Una, la primera, en 1989, justo el día en que falleció mi abuela materna Pina, y yo había esperado ansioso esa entrevista con JZ para El Heraldo de México. Y no, no fui al velorio ni a los funerales de mi abuela, por atender mi trabajo.
Fue una entrevista larga, como de una hora, y recuerdo perfecto cuando Jacobo encendía su terminal de computadora para decirme: "mira la maravilla de la tecnología: toda la información del mundo, en esta pantalla".
Se trataba de una computadora de esas viejas (moderna en aquel entonces, se sobre entiende), donde solo había texto en verde, y el cursor era un cuadrito parpadeante. Todos los cables, que antes llegaban por teletipo, estaban ahí.
De esa entrevista y su publicación, recuerdo, don Jacobo invitó a comer a mi jefe para agradecerle el espacio, y a mí me envió una carta dándome las gracias "por tan excelente entrevista, escrita con cariño y admiración inmerecidos", recuerdo perfectamente.
Y es que, la verdad, muy rojillo y muy lo que quieran, yo acababa de salir de la UNAM y no tenía más que admiración por el periodista, sin importar lo que de Televisa siempre hemos dicho a nivel escuela y a nivel personal y mi entrevista fue, a decir verdad, un panegírico exacerbado hacia la labor del maestro.
Y es que, las cosas que me hicieron ser periodista son: las crónicas de Jacobo Zabludovsky, las entrevistas de Ricardo Rocha, el libro "Crónica de una muerte anunciada", la película “El ciudadano Kane”, las columnas de Leopoldo Meraz “El Reportero COR” (“El fabricante de estrellas”, que publicaba en El Universal”) y mis infinitas tardes leyendo el Excélsior de los años 70’s y 80’s.
Al paso del tiempo, llegué a ser jefe de prensa de Televisa. Y recuerdo que don Jacobo me llamó una tarde para citarme en su oficina en Chapultepec, a la cual acudí de inmediato.
“Víctor Hugo, me darán el reconocimiento de la Legión Francesa, y quiero que me ayude a darle difusión, que enviemos un boletín y lo que usted sugiera que deba hacerse”, dijo, tajante, lacónico.
Hicimos lo que se debe en esos casos: boletín, entrevistas, cobertura del reconocimiento, y a los pocos días envió a mi oficina una carta: “gracias por su cariñoso apoyo”.
Él sabía que yo era fan, me queda claro. Porque, puedo asegurarlo, para muchos de mis colegas de esa época, encontrarse con Jacobo era como para los fans de Luis Miguel: era ver a su máxima estrella. Y me disculparán quienes digan lo contrario. Éramos fans de esos periodistas, sin importar todo lo que de ellos se dijo y se sigue diciendo.
La tercera ocasión, tiene su propia historia.
Tan buena chamba les hice en Televisa, que en más de una ocasión reconcilié los intereses de la empresa con los intereses editoriales de otras, y en una ocasión junté a tres ejecutivos de alto pedorraje  (cuyos nombres omitiré para no meterme en pedos innecesarios), con un alto director editorial de un diario de circulación nacional (cuyo nombre y medio también omitiré, por las mismas causas) en una comida que tuvo sus graves consecuencias.
Yo no asistí a esa comida, per o a las pocas horas supe lo que en ella había ocurrido: como una muestras de las ganas de “colaborar” con ese medio, los tres tristes tigres habían pactado con aquel un intercambio informativo: la salida de Abraham Zabludovsky de Televisa, tomando como pretexto los sucios y puercos nexos de AZ con los dirigentes de Ruta 100.
A las 21.00 horas de ese día, el teléfono de mi oficina en Televisa sonó. Era uno de mis jefes. “Estamos en casa de uno de los dueños de Televisa –no lo dijo así, obviamente-, y pasó esto… No sabemos si aquel cuate –el director editorial de un diario de circulación nacional- nos vaya a balconear; le dimos esa nota y ahora estamos cagados de miedo que vaya a publicar nuestros nombres”.
Se escuchaba literalmente angustiado. Y pedo. Y angustiado. Y muy pedo.
“Ayúdanos; el jefe te recompensará”, dijo.
“Necesitamos saber si en la noticia saldrá mañana en la portada del diario”, dijo y colgó.
  Afanoso, y sin importar lo complicado del encargo, indagué y luego de tres llamadas de “¿ya sabes algo?”, pude darle la noticia:
“Sí, la nota es LA PORTADA de mañana en ese diario”.
“Vientos, Víctor Hugo… ahora necesitamos que consigas LA NOTA”.
Casi a la media noche, y luego de hablar con muchas personas, muchos contactos y amigos que, al tiempo, pagaron caro su  ayuda a este jefe de prensa, no sólo supe qué decía la nota. ¡TUVE UNA COPIA DE LA NOTA!   La mandé por fax a casa de uno de los dueños de Televisa y, cabe decir, fui el héroe de la noche.
Esa nota desencadenó el despido de Abraham y, al poco tiempo,  la solidaria renuncia de Jacobo a Televisa, lo cual provocó que por tercera ocasión me juntara y reuniera con él en su oficina de Chapultepec.
El tema: su salida de la empresa.
Y la historia que todos saben. Una fiesta, un desfile impresionante de artistas, empleados, periodistas externos, que despidieron al gran Jacobo cuando, al aire, él le dijo a Guillermo Ortega Ruiz, cuando aquel quiso ser grandilocuente al decirle “Nos deja una silla enorme qué llenar”, la frase lapidaria: “Tendrás el éxito que te mereces”.
Al tiempo, y a la llegada de Emilio Azcárraga Jean, aquel grupo de ejecutivos que se quejaban de la nula credibilidad de Jacobo al frente de los noticieros de la empresa, construyeron exactamente lo mismo. Pero, bueno, ésa es otra historia.

Descanse en paz, Jacobo Zabludovsky.

jueves, 25 de junio de 2015

Mis 50 años: la dicha y la gloria de ser un Fénix, siempre.

Alguien me sugirió que, a punto de cumplir 50 años, hiciera mi lista de las cosas que me falta por hacer, que quisiera hacer y que no he hecho.
Sonaba divertido, pero en verdad creo que el asunto está hacer el recuento de las cosas que sí he logrado, las que he realizado, los sueños alcanzados en este medio siglo.
Y no, no aburriré al querido lector con una retahíla infumable de eventos.
Seré breve, hasta eso:
1.- Infancia feliz. Con algunas carencias que, al final, me hacen ser el trabajador apasionado de lo que hago.
2.- Padres maravillosos, hermanas increíbles.
3.- He amado, me han amado. He sido y sigo siendo infinitamente afortunado con las mujeres.
4.- He reído toneladas de veces. Válgase la expresión.
5.- He tenido amigos entrañables, y muchos. Yo tendría que ser marciano para contar a mis amigos con los dedos de muchas manos.
6.- Encontré el trabajo, profesión, oficio que amo: el periodismo y su variante de las Relaciones Públicas. Es como mi juego de niño: aunque me llamen a comer o a meterme porque llueve, siempre querré seguir jugando "un ratito más!".
7.- Ya escribí varios libros. Unos, a pedido; no aparezco yo como el autor, pero son míos.
8.- Sembré árboles y hortalizas.
9.- Tengo una hija que amo con el amor más profundo del mundo, el más honesto, el más sincero y el más entregado.
10.- He trabajado para empresas muy importantes, especialmente la mía: HijodevecinoRP.
11.- He comido con Dios y he desayunado con el Diablo. Y prefiero cenar conmigo mismo.
12.- De mis infiernos, prefiero ese donde me quemo de amor por una mujer.
13.- Entré y salí de las drogas.
14.- Recuperé la vista, luego de estar tuerto 5 años.
15.- Conocí el Contranalisis de Leonardo Stemberg y sí, créanlo o no, soy feliz 24/7/365. Mi felicidad no es euforia, sino una paz interior que nadie ni nada derriba.
16.- Soy un consentido de Dios. Somos cuates, y hemos hablado varias veces. Quienes de verdad me conocen, saben de esos episodios.
Y es así, que resumo mis días y las cosas que verdaderamente tienen relevancia en mi vida.
Y hoy, justo hoy y mañana, justo mañana, pasaré mi fiesta trabajando porque, algo de inmadurez y pendejada hay en mi, cuando siento que es "de buena suerte" atravesar el ciclo trabajando.

Sean dichosos, ternurines de luz de foco ahorrador.

lunes, 15 de junio de 2015

Las últimas 10 cosas que nadie sabe de mi.

Día 3.
Otras 10 cosas que no saben de mi.
1.- Me caga el futbol. Mi papá fue portero del Cruz Azul en 2a división y su deseo de que el hijo le saliera futbolero no, pues no. A los 5 años me llevaban a los partidos América-Guadalajara y me quedaba dormido. A los 8 años me compraron mi maleta, mi playera y todo el outfit; me llevaron a un partido, me metieron a jugar, me llegó el balón, disparé y... autogol. Un coscorrón del entrenador, delante de todos los niños y los papás, incluyendo el mío, me hicieron odiar este deporte.
2.- Tuve mi primera novia fue a los 10 años; ella tenía 15.
3.- Mi primer cigarro lo fumé a los 10 años; sí, con la novia de 15.
4.- Mi primer acercamiento al amortz fue a los 10 años; sí, con la novia de 15. Bendito Dios, en aquel entonces nadie se escandalizaba y puedo asegurar que no me traumé ni nada.
5.- Siempre fue nerd: mis promedios: primaria: 10, secundaria, 9.8; preparatoria, 9.8; universidad, 9.26.
6.- Odio correr, pero durante 13 años consecutivos corrí 10 kilómetros diarios para bajar de peso, primero y, leugo, para no subir y mantenerme. Tras una operación de ojos, con bisturí aún, me prohibieron correr 8 meses y, nada, como Forrest Gump, me cansé.
7.- Estuve tuerto 5 años. Luego, gracias a la intervención de mi muy querida amiga Vrendy Karina Monroy Carrillo​, la Fundación Televisa me mandó a la Fundeación Devlyn, donde la inolvidable oftalmóloga Maru me operó y aquí sigo, con córnea prestada.
8.- No como tacos de tripas, ojo y cabeza. No los he probado, pero no se me antojan nada.
9.- Desde hace 30 años, mi desayuno es Coca-Cola y cigarros. Mal hábito. Pésimo.
10.- Odio a los que alimentan a sus perros y gatos con "alimento para perros y gatos" con el argumento de que "eso es lo que deben comer; contiene todo lo que necesitan".
Si Dios quisiera que comieran Purina, las vacas cagarían Purina; si Dios hubiese querido que eso fuera su alimento, los árboles darían por fruto latitas de Whiskas.
Creo que ya terminé.
Gracias, Isa Salas​ por nominarme, aunque nunca leyó mis Muros; gracias a Diana Alarcon​, que también me nominó y sí leyó mis Muros.

domingo, 14 de junio de 2015

Miedo, una razón para subirse al StandUp.

¿Por qué quiero subirme al StandUp?
Quizá por las mismas razones que NO quiero subirme a hacerlo:
Miedo a salirme de una zona de confort donde, bien o mal, soy alguien: el mejor RP, el periodista, el chistoso del facebook, el enamorado-del-amor, el papá-buena-onda-de-Ximena...
Miedo a quedarme en esa zona de confort.
Y ese mismo miedo, no sé, qué quieren, así funciona esta cabecita loca, es el que ahora me impulsa a moverme, a dar un paso, a saltar del bungee, del paracaídas.
¿Por qué?
Porque a mis (casi) 50 años sigo buscando retos, nuevos escenarios, nuevos juegos.
Mis compañeros del taller, amigos míos muy queridos y admirados todos, somos periodistas 24/7/365. Vivimos por y para la letra, la palabra escrita, hablada; ese es nuestro motivo diario.
Y somos unos chingones, sí. Y poco humildes. Bueno, hablaré por mi.
Domino el castellano como pocos. La coma, la tilde, la pausa, la letra, todo siempre está bajo control. Sí. ¿Y?
¿Para qué quise dominar estas reglas? Para romperlas, para jugar con ellas. Y hacer de mi día a día, algo divertido, un juego que no se acabe y que no me aburra.
Y así llevo 28 años, jugando día a día, y creo que, al fin, llegó el momento de saltar, de hacer acrobacias, de jugármela, de ir por más.
¿Qué más? No lo sé.
Sólo sé que hace mucho no sentía el nervio y el miedo que estoy sintiendo, porque además de exponerme, desnudarme frente a muchos (en sentido figurado), me estoy retando a cambiar la zona de confort por una nueva cancha que no conozco, en la que hay verdaderos tiburones de la comedia, verdaderos ases del StandUp y, qué caray, si los periodistas somos bien entrones a los juegos rudos. Y éste, créanme, lo es y lo será.
No se trata de "likes" en este Muro; no. No se trata de "jajajases" de mis amigos, de mi familia. Se trata de probar el texto y la pericia para leer-decir ante otras audiencias.
Y como somos (otra vez: soy, soy, soy) bien ególatras, pues nos gusta que nos lean de principio a fin; ahora el reto será que nos escuchen de principio a fin y que se rían, además.
Es como si de repente un jugador de futbol quisiera jugar basketball, o un boxeador quisiera correr un auto... Adrenalina, pues.
Pero como soy bien azotado y atormentado, pues me fustigo, no me dejo, y leo y leo y vuelvo a leer mi texto y lo pulo, le quito, le pongo, lo tiro, lo rescato y lo vuelvo a leer y no, créanme, no termino de estar contento.
Acabo de tener una llamada con una colega que admiro y respeto profundamente, además que la quiero a morir, que quedará grabada en mi memoria afectiva por muchos años. Gracias, Susana Heredia Tejeda​, porque compartimos la misma emoción, el mismo miedo, la misma adrenalina. Eso quiere decir, Su, que estamos haciendo lo correcto: retarnos, como siempre, una vez más.
Somos así de intensos, y este tipo de acciones nos hace sentir vivos, más que siempre.
Y estoy seguro que Gustavo Adolfo Infante​ y Gil Barrera​ deben sentir el mismo compromiso de estar juntos en este barco que, señores, está zarpando.

Otras 10 cosas que no saben de mi.

Ni pedo.
No me reten a escribir, porque me descoso.
Ok. Segundo día del reto "10 cosas que no saben de mi".
1.- Sé cocinar. Y, no es por intrigar, ufff... También sé lavar, planchar, pegar botones, gracias a mi abuela Lidia, que me enseñó.
2.- No tengo días favoritos. Sol, lluvia, nieve, lo que sea, si estoy vivo, ya chingué y lo disfruto.
3.- Soy bien neuras con algunas cosas. La gente que no deja salir en los elevadores, antes de subirse, o esos que oprimen todos los botones a ver en cuál se bajan. Podría zapearlos.
4.- Odio conducir vehículos automotores en la Ciudad de México.
5.- Me caga que en las tiendas, al llegar a las cajas, me pregunten: "¿de casualidad tendrás 20 pesos?" NO! No es una casualidad que lleve dinero! Voy a pagar!
6.- A la única mujer que le aguanto que se pruebe ropa durante horas y horas es a Ximena.
7.- Soy fiel: a una pareja, a mis ideales, a mis causas.
8.- Prefiero el tinto, al tequila, y ando coqueteando con el mezcal.
9.- Me pongo muy malito de mi aburrimiento cuando no trabajo.
10.- Me dan ganas de atropellar a los bicicletos y motonetos impertinentes, esos que se creen de hule y van por la vida arriesgándose y arriesgando a otros. Lo bueno es que no tengo auto y entonces no lo hago.
Bueno, Ximena ya eligió el vestido verde ("sí, sí, sí, amor, te ves hermosa, pero ya vámonos!").
Cómper.

sábado, 13 de junio de 2015

10 cosas que nadie sabe de mi...

Hay un juego en Facebook, que te reta a contar cosas que nadie sabe de ti.
Bueno, acepté el reto, y he aquí, las primeras diez que, seguramente se suman a miles de cosas que sí saben de mi, y que seguramente les valen madres, pero tengo insomnio y quise entretenerme.
1.- Mi felicidad es 24/7/365. Entendiendo la felicidad no como un estado de euforia, sino de paz interior. Algunos rezan, diciendo "hágase tu voluntad y no, la mía".
2.- Extraño a mis padres, a mis abuelos. No imaginan cuánto. No sufro su ausencia, esa la entiendo, pero a veces me gustaría, no sé, escuchar sus consejos, sus historias, comer con ellos.
3.- Considero a todos mis colegas como a mi familia. He tenido buenos padres sustitutos, buenos tíos, y chingos de primos y primas que veo más que a mi familia de sangre.
4.- Me gustaría casarme por tercera vez. Nací, crecí en una familia que comía todas las tardes, veían la tv y estaban juntos, en toda circunstancia. Quisiera tener una familia propia. Como la D'Alessio, lo intentaré hasta que me salga.
5.- Soy sumamente egoísta, entendiendo el egoísmo como un asunto natural de supervivencia: primero yo, luego yo, y al final: yo. Si no estoy bien conmigo, no puedo estar bien con nadie.
6.- Nunca leí "100 años de soledad". Me da flojera. Leí otras cosas de García Márquez que, incluso, avivaron mi espíritu de periodista.
7.- No leo libros. Dejé de hacerlo hace mucho tiempo. Contrario a esa cultura que impulsa la lectura y la compra de libros, igual que la de loa música, que es una industria que promueve intereses particulares; que se editan libros y discos y se crean figuras estelares de estos ámbitos, siguiendo el gusto de quienes dirigen las empresas editoriales y musicales.
8.- No tomo agua. Dejó de gustarme hace mucho. Ya sé: es un mal hábito. Y el que esté libre de pecados, que se largue al carajo.
9.- Tener sueño y ganas de cagar, y no poder satisfacer esas demandas naturales de mi cuerpo, me pone de pésimo humor.
10.- Soy muy tímido.

miércoles, 3 de junio de 2015

De lo que acaba de ocurrirme en un desayuno... triste, muy triste...

Ayer organicé un desayuno de prensa para Lisi Esnaurrizar, exitosa mujer, escritora, standopera y no creerán lo que ocurrió.
Siempre he creído que en una reunión de este tipo, el periodista tiene un mejor acercamiento con el artista porque transcurren dos horas (a veces más) de una charla amena, enriquecedora y que, más allá de la nota, hay un conocimiento mutuo de ambas entidades... En fin.
El asunto es que, estábamos en el café, ya por terminar el evento, cuando de una mesa lejana se levanta un señor, se acerca a mi y...
-Hola, ¿te acuerdas de mi?
-Mmmmmm, sí, te he visto en alguna ocasión, pero no me sé tu nombre; es decir, no te conozco.
-Soy Fulano de Tal, y trabajo en el blog "Rayos y centellas de la Galaxia muy, muy, muy lejana, cerca de la constelación de acuario".
-Mmmmmm.... oqueeeeeei... Y?
-Nada, que ya tenemos que irnos; somos tres personas, pero ya desayunamos en la otra mesa.
-Ah, pues buen provecho.
-No, no, es que pues venimos al desayuno de prensa, pero no quisimos interrumpir, pero ya tenemos que irnos...
-Es que... yo no los invité a ustedes; sé perfectamente a quiénes invité y, perdón, pero ¿son tres personas de un blog?
Bueno, engendré en "Flash" y acudí con la mesera para explicarle que esa mesa, justo esos tres, no eran mis invitados.
Y como en las películas donde el personaje se mueve en cámara lenta, la mesera y el capitán del restaurante alzaron sus bracitos al grito de "noooooooooo!" cuando aquellos tres, emprendieron las graciosa y veloz (muy veloz) huída.
Cuando hicieron la cuenta del desayuno DE TRES PERSONAS me fui de nalgas (bueno, no, ni tengo, pero me fui): 814 pesos!!!
No me sé sus nombres, pero si los vuelvo a ver (porque son de estos caza-eventos), les tomaré fotos y las publicaré para que no los dejen entrar a sus conferencias.
Tan, tarán, tan-tan!