domingo, 5 de octubre de 2014

Tiene sentido vivir?

Algunas, muchas veces, solía preguntarme si lo que hacemos tiene sentido: trabajar, formar (o no) una familia, producir, etcétera.
Hoy, por circunstancias, de esas que forman coyuntura, vengo a entender que el único propósito de la vida es, válgase, vivirla, disfrutarla; no más.
Y que, en el goce y disfrute, llega la gloria, la dicha inicua de perder el tiempo (que decía el maestro Leduc).
Disfrutar el camino y no, la meta porque ahí, todos llegamos al tiempo preciso y precioso, nunca antes; nunca, después.
Y debo decirlo, reconocerlo y agradecerlo: mi camino, acompañado de querencias tan entrañables, como el inigualable amor de mi familia, como el amor infinito que siento por Ximena, mis amigos-amigos, y el amor eventual de alguna mujer, es un camino glorioso, lleno de dicha plena (válgase la expresión).
Afortunado soy, pues, de seguir caminando.
Y lo que falta que, espero, sea suficiente.

sábado, 9 de agosto de 2014

Ayer te vi, después de tanto tiempo...

Ayer te vi, después de tantos meses ausentes...
Como si hubiera transcurrido un siglo, o un instante, apenas.
Mirarte así, como si mira aquello que nos parece extraordinario, único, maravilloso.
Fue darme cuenta que, por más que haya intentado, no te olvido.
Siempre estás, siempre has estado.
Verte, tan cerca, fue acercarme al abismo de tu infinita belleza, de tu infinita virtud.
Tantas emociones, tantos recuerdos; porque, para mí, el "tú y yo" tiene un significado especial, único; el "nosotros", una fortaleza que inspira, que crece y no cesa.
Admitir fascinación es, apenas, acercarme a lo que me provocas, lo que me haces sentir: poderoso y vulnerable al mismo tiempo.
Y, admito: no has cambiado nada; acaso, te vi mejor que nunca.
Pero (el "pero" que siempre aparece) lo nuestro no podrá ser más... jamás. Al menos no en este momento.
Como otras tantas veces, saldré huyendo, porque sé que contigo no puedo gobernarme y pierdo el control de lo que soy y lo que he sido y ya no quiero estar bajo tu suave yugo.
No puedo.
No quiero.
No debo.
Una vez más te dejaré en libertad, porque esclavizarme ante tu simple aroma no puedo.
Aunque estemos destinados a ser, ya no seremos.
Adiós, por tiempo indefinido, amado taco de suadero.

jueves, 7 de agosto de 2014

De ella me encanta... todo me encanta...

De ella me gusta su mirada, su sonrisa, y el gesto que hace cuando canta y encanta.
De ella, las noches, los vasos, los besos, las eternas madrugadas.
Y el seductor instante en que alza los brazos y en un giro que nunca entenderé, acomoda su cabello en tres segundos... y el aire que provoca.
De ella, su piel, su aroma, y hasta cómo se sienta y se acurruca en mis brazos,si hace frío o tiene miedo, y su voz cuando me dice que no apague la luz...
De ella, y con ella, los minutos sin regreso, las nubes una tarde; encontrar la luna en sus ojos, y el dulce sabor de sus besos.
Hasta su ausencia me encanta, y su regreso, aún más.
Sí, así es; de ella todo me gusta, me fascina, me encanta...

miércoles, 23 de julio de 2014

Agradezco a Dios por todo y tanto!

Agradezco a Dios la vida que tengo.
A mis 49 años, voy entendiendo eso de "hágase tu voluntad y no, la mía".
Tengo lo que necesito, aunque a veces anhele más.
Amo lo que hago, hago lo que amo.
Tengo salud.
A mi familia, a mi hija. Y agradezco.
Tengo amigos, muchos, que día a día me brindan una mano para seguir caminando en este mundo que elegí.
He aprendido, también, a amar en libertad, a ser y estar, aunque no esté, pero siempre sea.
Amo el sol, la lluvia, el hambre, la sed. Por estas cuatro causa me doy cuenta que estoy vivo, que siento, que respiro, y algo más: me muevo hacia la sombra, bebo agua, calmo el hambre.
Y no, no me hagan mucho caso.
Hoy es de esos días en que me siento pleno, dichoso, ebrio de gozo y trementina.
Y agradezco a Dios por todo y tanto.

martes, 1 de julio de 2014

Tirando letras, para alcanzarte...

De sutil encanto la piel en que habito, de noches largas, de insomnios tristes; de besos suaves y calladas bocas, de lunas largas y oscuras.
A veces te confundo con las sombras.
A besos, te confundo con otras bocas.
Vengo de ti, y de donde llegaste un día, iluminada.
Eres caricia, eres destino; un beso; a veces, un suspiro. Eres recuerdo y añoranza. Eso que va y viene y nunca calma.
Un abrazo, un beso escondido, encendido, animado, y se diluye en el agua, en la humedad que nos espanta.
Vagas ante mi, encantadora, delirante.
Y caigo en tu mirada, como el mar de noche: oscuro, susurrante, queriendo siempre llegar hacia la playa y así emprendo la retirada, cada tarde.
No sé si eres tú o son mis miedos, los de siempre, los que no cesan, los que no engañan.
Ese fantasma que aún observo, sigiloso, amenazante.
No sé, en verdad, qué de ti quiero. Si de querer, quererte, u olvidarte.

martes, 24 de junio de 2014

Voy a cumplir 49... y aún no aprendo nada.

Voy a cumplir 49… y aún no aprendo nada.
Me siguen gustando las mañanas y los atardeceres, las noches y la lluvia, el sol, las madrugadas.
Me siguen gustando los extremos de una línea. No me gustan las mitades ni las cosas a medias.
Me sigue gustando estar en el filo de una navaja. Sea el amor, el trabajo, la amistad: lo mío, lo mío es: todo o nada.
Y a veces, todo; a veces, nada.
Y, cuando todo: sonrío.
Y, cuando nada, sonrío.
Así he vivido siempre.
No me pregunten por qué, de dónde lo aprendí, de dónde lo saqué.
Lo mío, lo mío, es el riesgo, lo que mata o salva.
Y aquí estoy, a dos días de cumplir 49 años.
Y sigo riendo, como si nada.
Como si fuera el primer día.
Hay sol? Hay lluvia? Hay frío? Hay esperanza?
Y me quedo con la última, que me ha salvado de irme muchas veces.
Esperanza, esa fuerza que levanta, que me hace despertar cada mañana y, soñar, las madrugadas.
Porque pude elegir la certeza de lo cotidiano pero, no: yo me fui por la tangente, por ese rumbo que espanta; yo me fui por los madrazos, por la lucha, por la entrega.
Perdón, pero no sé vivir a medias tintas: soy o, de plano, no soy ni me parezco.
Y a nadie culpen de mi dicha. Soy responsable absoluto de mi risa y de mi llanto.
Y, sí: a veces río; a besos, he llorado.
Pero eso soy, es mi quintaescencia y no lo cambio por nada.
Llegar a mis 49 pleno de ganas, pleno de todo. O casi todo.
Porque, amigos, el tiempo no transcurre en balde. Nos deja fuertes enseñanzas, aminora las batallas, y recrudece el alma.
Y creo, sin temor a equivocarme, que he vivido como he querido, como he aprendido.
Y, sí, confieso que he vivido, y he pecado, y he sido bueno y he sido malo.
Y he sido. Y con eso me quedo.
Lo que fui, y lo que soy; sin reparar en lo que he sido.
Un verso, un tequila, un sol, la nube, la luna en mi almohada, y el sueño en la mía y en cualquier cama.
He amado hasta el infinito del placer y del dolor, y he sido recompensando en unas, pocas, cuantas ocasiones.
Y no hay queja. Así ha sido. Por decisión y por olvido, y porque de algo estoy convencido: el camino del olvido está lleno de besos, de vasos, de voces y de veces, de esas en que uno decide que el amor es un tirano.
Soy padre, no sé si bueno o malo, pero soy padre de una adolescente hermosa. Y es ella quien llena de sueños y de colores este mundo. Y yo, el lienzo, y el día a día, la paleta.
Soy padre, y he sido hijo, hermano, sobrino, primo, amigo… he sido de todo, y he sido de nadie. Porque, aún enamorado hasta el tuétano, siempre he estado solo, y así sigo.
Celebrar la vida, celebrar la muerte, es el don que se me ha dado; conferido, pues, para hacer de este andar una mera fiesta.
He tardado tantos años, 49,en entenderlo.
Venga hoy la fiesta, el abandono y el olvido.
Que de polvo somos, y en polvo nos convertiremos.
Y, a ti, gracias por ser y por no estar; por no ser y por estar.
Porque, vive Dios, el día que no pueda mirarme y hacer fiesta en unos ojos  hermosos, creo, comenzaré el viaje de regreso.
Voy a cumplir 49, y eso de vivir en paz y en tranquilidad no se me da y creo, pues, que aún no aprendo nada.


sábado, 21 de junio de 2014

Mirar al cielo...

Desde que tengo un año de edad, sigo buscando en el cielo la manera de volar.
A casi 49 años de vida, no dejo de mirar un sólo día hacia arriba y pensar: por qué no?
Y he aprendido a construir mis sueños, con altas dosis de fe, de esperanza, de creer que sí se puede, en moldes de hambre y sed.
Ese es el alimento de mis días desde hace 49 años.
Por eso, les juro, nunca dejo de mirar al cielo, buscando algo que, estoy seguro, un día encontraré.